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Explorar Florencia

Los monumentos de esta parte de Florencia están relacionados con Cosme el Viejo, el fundador de la dinastía de los Médicis. Él eligió la Basílica de San Lorenzo como la iglesia de su familia, por esto, en 1421, le encargó a Brunelleschi la restauración del edifico. El arquitecto florentino murió antes de terminar el trabajo, por lo que la fachada de San Lorenzo está sin terminar, como ta y como se ve hoy. Al lado de la Basílica están las Capillas de los Médicis, donde se encuentran la tumbas de los miembros de la familia. La estructura de algunas tumbas es de Miguel Ángel, que hizo esculturas funerarias monumentales. Éste llevó también el proyecto de la Biblioteca Mediceo-Laurenziana, ordenada por Cosme el Viejo, para recoger la colección de los manuscritos antiguos de los Médicis.

Cerca de la Basílica se encuentra Palacio Medici-Riccardi. El austero edificio fue proyectado por Michelozzo, mientras que las ventanas a los lados de la entrada principal fueron añadidas más tardes por Miguel Ángel. El palacio se llama así por las dos familias que vivieron en él, ya que fue residencia de los Médicis de 1444 a 1544 y, después, de la familia Riccardi. En la zona del centro septentrional de Florencia se encuentra otro importante edificio religioso: el convento de San Marco. Éste fue fundado en el siglo XIII y en 1437, por voluntad de Cosme el Viejo, fue cedido a los monjes dominicos, después de ser restaurado, austera y sobriamente, por Michelozzo. Las celdas, los pasillos de los claustros y las salas fueron adornados con un ciclo de frescos de Beato Angelico sobre la vida de Cristo. Es obligatorio ver la Anunciación, la Crucifixión, el Llanto ante el Cuerpo de Cristo, la Deposición, y el alegórico Cristo Escarnecido. Cerca del convento de San Marco está la “Santísima Annunziata”. La iglesia empezó a construirse en 1250 por orden de los Siervos de María. La estructura actual es el resultado de la reconstrucción renacentista que empezó Michelozzo y terminó Leon Battista Alberti. Dentro, la iglesia tiene frescos de Rosso Florentino, Pontormo y Andrea del Sarto. La plaza, que también se llama “Santísima Annunziata”, fue diseñada por Brunelleschi y su característica es la armónica y elegante galería con nueve arcos de medio punto.